San Ignacio de Loyola y los ejercicios espirituales

Íñigo López Sánchez, quien después adoptaría el nombre de Ignacio, nació en 1491 en el castillo de Loyola, junto a la aldea de Azpeitia.

Fue caballero al servicio de Carlos I de España y V de Alemania, como era tradición familiar, además de “hombre dado a las vanidades del mundo”, “con un grande y vano deseo de ganar honra” (Autobiografía, 1).

Fue herido en 1521, por una bala de cañón, cuando defendía la fortaleza de Pamplona contra los franceses, por lo que fue llevado al castillo familiar, donde fue sometido a dolorosas cirugías en la fractura de una pierna.

Mientras estaba convaleciente, se dedicó a leer la Vida de Cristo del cartujo Ludolfo de Sajonia y las vidas de los santos, al no encontrar libros de caballería en casa, que era lo que le entretenía. el-peregrino-autobiografia-mensajero-188x300-3122605

Sin saberlo, estas lecturas fueron provocando en él una transformación interior,  que expresó de esta manera: “cuando pensaba en aquello del mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino hierbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en tales pensamientos, mas aún después de dejado, quedaba contento y alegre” (Autobiografía, 8). Este fue el camino hacia una profunda conversión.

Ejercicios Espirituales Ignacianos

El libro de los Ejercicios Espirituales Ignacianos es fruto de su propia experiencia. Se remonta al Cuaderno de notas en el que describe sus experiencias durante su estancia en Manresa: “le trataba Dios de la misma manera que trata un maestro de escuela a un niño, enseñándole” (Autobiografía, 27).

Los Ejercicios Espirituales Ignacianos son una serie de meditaciones y contemplaciones (ejercicios) de forma ordenada, con el propósito de ayudar al que se ejercita en ellos a descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida, discernir lo que Dios quiere de él y desearlo y elegirlo para sí. ejercicios-espirituales-st-188x300-6044200

“Los Ejercicios son todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos” (Monumenta Ignatiana, v. 1, p. 113).

La experiencia completa de los Ejercicios Espirituales Ignacianos dura unos 30 días, en silencio y bajo la guía de un Predicador que lo acompaña. Pero actualmente es posible adaptar el mes según la situación de cada ejercitante, y se ofertan versiones “reducidas” de 5 u 8 días, o incluso en la vida diaria.

La Compañía de Jesús de España ofrece durante todo el año diferentes tandas de Ejercicios Espirituales Ignacianos. En el siguiente buscador puedes ver cuál se te puede adaptar más por tipo, duración, lugar o fecha:

Buscador de Ejercicios

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