Los siete domingos de San José

Los siete domingos de San José, es una antigua tradición en la Iglesia que se remonta al S.XVI.

San José

En cada domingo, contemplaremos los dolores y gozos de San José, los principales misterios que acontecieron en su vida.

Este domingo 31 de Enero, da comienzo este ejercicio, que durante siete domingos seguidos, nos van preparando para su fiesta, que celebramos el 19 de Marzo.

Iremos contemplando y meditando con su ayuda, cada dolor, cada momento por los que tuvo que pasar por distintas pruebas a lo largo de su vida, y cómo su entrega, su fe y obediencia a Dios fue marcándole el camino para seguir adelante, aún sin comprender del todo, en algunos momentos qué hacer o qué era lo que le tenía guardado para él.

En sus gozos podemos ver cómo Dios va actuando con un plan siempre mejor que el nuestro, va respondiendo a veces de distinta forma a la que teníamos pensada, pero que en definitiva es un plan mejor.

A través de ellos, podemos conocer un poco más la figura de José y cómo puede ayudarnos en nuestra vida, día a día.

Descubrimos su vida marcada por la fe y la obediencia. Vemos a través de su experiencia, cómo vive delante de Dios, su aceptación sin reservas de la voluntad de Dios, su entrega en definitiva, su total confianza en manos de Dios.

A él podemos acudir en nuestras necesidades, solicitando su ayuda e intercesión.

Cómo rezar los domingos de San José

Oración inicial:

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Ofrecimiento:

Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo, Amén.

Primer domingo

El dolor: cuando estaba dispuesto a repudiar a su Inmaculada Esposa.

El gozo: cuando el Arcángel le reveló el sublime misterio de la Encarnación.

Primer dolor
«Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo». (Mt1,18)

Primer gozo
«El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús». (Mt1, 20-21)

¡Oh castísimo Esposo de María, glorioso San José! Tanto como fueron terribles los dolores y las angustias de tu corazón, cuando creíste deber separarte de tu Inmaculada Esposa, tanto fue vivo el gozo que experimentaste cuando el ángel te reveló el misterio de la Encarnación.

Te suplicamos, por este dolor y este gozo, que te dignes consolar nuestras almas ahora y en nuestros postreros momentos, alcanzándonos la gracia de llevar una vida santa y tener una muerte semejante a la tuya, en los brazos de Jesús y de María.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Segundo domingo

El dolor: al ver nacer al niño Jesús en la pobreza.

El gozo: al escuchar la armonía del coro de los ángeles y observar la gloria de esa noche.

Segundo dolor
«Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron». (Jn 1,11)
Segundo gozo
«Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al Niño reclinado en el pesebre». (Lc 2,16)

 ¡Oh dichosísimo Patriarca, glorioso San José, que has sido elevado de padre nutricio del Verbo hecho hombre! El dolor que sentiste al ver nacer al Niño Jesús en tanta pobreza, se te trocó bien pronto en un gozo celestial cuando oíste los armoniosos conciertos de aquella memorable y resplandeciente noche.

Te suplicamos, por este dolor y este gozo, que nos alcances, al terminar esta vida, la gracia de ser admitidos a oír los santos cánticos de los ángeles, y gozar del resplandor de la gloria celestial.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Tercer domingo

El dolor: cuando la sangre del niño Salvador fue derramada en su circuncisión.

El gozo: dada con el nombre de Jesús.

Tercer dolor
«Cuando se cumplieron los ochos días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno». (Lc 2,21)
Tercer gozo
«Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». (Mt1,21)

¡Oh modelo perfecto de sumisión a las leyes divinas, glorioso San José! La vista de la sangre preciosa que el redentor Niño derramó en su circuncisión, traspasó tu corazón de dolor; pero la imposición del nombre Jesús lo reanimó, llenándote de consuelo.

Alcánzanos, por este dolor y este gozo que, dando de mano a todos los vicios durante la vida podamos morir con gozo y alegría, invocando de corazón y de boca el santísimo nombre de Jesús.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Cuarto domingo

El dolor: la profecía de Simeón, al predecir los sufrimientos de Jesús y María.

El gozo: la predicción de la salvación y gloriosa resurrección de innumerables almas.

Cuarto dolor
«Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto…como signo de contradicción…para que se descubran los pensamientos de muchos corazones». (Lc 2, 34-35)
Cuarto gozo
«Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones». (Lc 2, 30-31)

¡Oh Santo fidelísimo, a quien fueron comunicados los misterios de nuestra redención, glorioso San José! Si la profecía de Simeón te causó un dolor mortal, haciéndote saber que Jesús y María debían sufrir, te llenó al mismo tiempo de satisfacción, al anunciarte que sus padecimientos serían seguidos de la salvación de multitud innumerable de almas, que resucitarían a la vida.

Pide por nosotros, en memoria de este dolor y de este gozo, para que seamos del número de aquellos que, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de la Virgen María, resucitarán para la gloria.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Quinto domingo

El dolor: en su afán de educar y servir al Hijo del Altísimo, especialmente en el viaje a Egipto.

El gozo: al tener siempre con él a Dios mismo, y viendo la caída de los ídolos de Egipto.

Quinto dolor
«El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». (Mt 2,13)
Quinto gozo
«Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: «De Egipto llamé a mi hijo». (Mt 2,15)

 ¡Oh vigilantísimo guardian del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San José! ¡Cuánto has sufrido por servir al Hijo del Altísimo y proveer a su subsistencia, particularmente durante la huida a Egipto! Pero también ¡cuánto debiste gozar en tener siempre a tu lado al Hijo de Dios, y en ver caer los ídolos de los egipcios!

Alcánzanos, por este dolor y este gozo que, teniendo siempre al tirano infernal alejado de nosotros, sobre todo con la pronta huida de las ocasiones peligrosas, merezcamos que caigan de nuestros corazones todos los ídolos de las afecciones terrenas, y que enteramente consagrados al servicio de Jesús y de María, no vivamos sino para ellos y les ofrezcamos nuestro último suspiro.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Sexto domingo

El dolor: a regresar a su Nazaret por el miedo a Arquelao.

El gozo: al regresar con Jesús de Egipto a Nazaret y la confianza establecida por el Ángel.

Sexto dolor
«Él se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá». (Mt 2. 21-22)
Sexto gozo
«Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno». (Mt 2,23)

 ¡Oh ángel de la tierra, glorioso San José, que viste con admiración al Rey del cielo sometido a tus órdenes! Si el consuelo que experimentaste, al conducir de Egipto a tu querido Jesús, fue turbado por el temor de Arquelao, a su vez tranquilizado por el ángel, permaneciste gozoso en Nazaret con Jesús y María.

Obtennos, por este dolor y este gozo que, libres de todos los temores que puedan sernos nocivos, gocemos de la paz de una buena conciencia, vivamos tranquilos en unión con Jesús y María y en sus manos entreguemos nuestra alma en el momento de la muerte.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Séptimo domingo

El dolor: cuando sin culpa pierde a Jesús, y lo busca con angustia por tres días.

El gozo: al encontrarlo en medio de los doctores en el Templo.

Séptimo dolor
«Lo estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca». (Lc 2, 44-45)
Séptimo gozo
«Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas».
(Lc 2, 46)

 ¡Oh modelo de santidad, glorioso san José, que habiendo perdido al Niño Jesús, sin que hubiese culpa por parte de ti, lo buscaste durante tres días con inmenso dolor, hasta el momento en que experimentaste un gozo indecible, el más grande de tu vida, al encontrarlo en el templo en medio de los doctores!

Te suplicamos desde lo íntimo de nuestro corazón, por este gozo, que te dignes emplear tu valimiento cerca de Dios, a fin de que nunca nos suceda perder a Jesús por el pecado mortal; y si desgraciadamente nos acaeciera este grande infortunio, haz que lo busquemos de nuevo con el más profundo dolor, hasta que lo encontremos favorable, sobre todo en el momento de la muerte, para poder luego gozar de él en el cielo y bendecir contigo sus infinitas misericordias durante toda la eternidad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días:

Acordaos Oh purísimo Esposo de María, oh dulce protector mío San José, que jamás se oyó decir que haya dejado de ser consolado uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro auxilio. Con esta confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos fervorosamente, oh padre nutricio del Redentor. No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas piadosamente. Amén.

Oh Dios, que por providencia inefable os dignasteis escoger al bienaventurado José para esposo de vuestra Santísima Madre: os suplicamos nos
concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra como a nuestro protector, merezcamos tenerle por intercesor en los cielos. Amén.

Por las intenciones del Santo Padre

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Es recomendable haber confesado y comulgado. Se obtiene la indulgencia plenaria para cada domingo.

Para conocer más a San José y seguir profundizando en él, puedes visitar nuestra Red de librerías Paulinas, y también acceder a nuestra : Librería Virtual Paulinas

Escrito por: Mercedes Roldán.

14 comentarios en «Los siete domingos de San José»

  1. De nuevo, un material informativo y de utilidad. Gracias a librerías Paulinas por fomentar la devoción y cariño hacia la persona y ejemplo de San José.
    Gracias también a Mercedes Roldán.

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    • Muchas gracias por compartir Yo estoy buscando una oración de San José que decía en un párrafo San José te pido que me ayudes si en casa estuviere de un hombre o malhechor defiéndeme por favor y que me libres de un temblor Mi mamá la tenía no recuerdo si era una novena pero la quisiera tener otro ves porque es hermosa

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  2. No conocía esta tradición de los siete domingos de San José y gracias a este artículo he podido conocerlo y me ha encantado.
    Haré la meditación cada domingo y así me ayudará a profundizar en la figura de San José, y ojalá crecer mi devoción a él, especialmente en este Año de San José.
    Muchas gracias !!

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  3. Buenas tardes:
    Hace tiempo adquirí en la Librería de Valencia un pequeño librito escrito por Ricardo Martínez Carazo con esta devoción de los «Siete Domingos de San José» En la portada con un cuadro de la visitación pone San José, Siete Domingos Dolores y Gozos.
    Es posible adquirirlo en alguna de sus librerías.
    No obstante muchas gracias por publicar en su web esta devoción.
    Muchas gracias¡¡

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    • Buenos días, María Luz:
      El librito en cuestión que nos comenta está actualmente descatalogado, pero en nuestras librerías tenemos otros muy parecidos, para rezar los Siete domingos de San José igualmente.
      Muchas gracias por su comentario y recomendación. Un saludo.

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    • Hola Alejandra, se suele hacer durante los siete domingos anteriores a San José, pero como cualquier otra devoción siempre se puede orar cuando uno desee.
      Gracias!

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  4. En mi necesidad de refugiarme más en Dios. Visite una iglesia de paso y dejaron depositados formatos con la devoción a San José. Y junto estaba un rosario usado con 7 tiempos de 3 cuentas .
    Será este el indicado para hacerlo como un rosario de oración .

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    • Buenas tardes Rafael. Puede utilizarlo si lo prefiere.
      Si existe un rosario de San José que está compuesto de ocho misterios y cada uno se compone de siete cuentas.
      Gracias!!

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