La familia franciscana, entre 2023 y 2026 ha celebrado el centenario de los últimos años de vida de San Francisco, culminando con el 800 aniversario de su tránsito, último tramo del camino jubilar franciscano.
Como sabemos, el pasado 10 de enero se abrió oficialmente el año conmemorativo del tránsito del Pobrecillo de Asís, precisamente en el lugar que custodia la Capilla donde, en octubre de 1226, entregó su vida al Señor. Por este motivo, ha convocado el Papa León XIV un Año Jubilar franciscano especial concluyendo el 10 de enero de 2027.

Por estas celebraciones de los 800 años del tránsito de san Francisco de Asís, el pasado sábado 21 de febrero, han sido exhumados los restos mortales del mismo, siendo trasladados desde la cripta hasta la Basílica Papal de Asís, permaneciendo expuestos hasta el próximo 22 de marzo para la oración y veneración de los fieles y peregrinos.
Esta apertura de este año jubilar nos recuerda la vida de este santo que hoy día sigue siendo un ejemplo vivo que ilumina el camino espiritual de muchas personas en el mundo. Un modelo de pobreza, misericordia y oración que sigue interpelando a muchas personas creyentes y no creyentes.
Con la promulgación de este Año Jubilar franciscano especial, la Penitenciaría Apostólica concede en las condiciones habituales, la indulgencia plenaria.
Un tiempo de gracia para renovar nuestra fe, dejando que el testimonio de vida de San Francisco nos impulse hacia el verdadero centro de nuestra vida, hacia Cristo.
Tránsito de San Francisco de Asís
La palabra «Tránsito» significa «paso», proveniente del latín. Para San Francisco de Asís, la muerte no era un fin, sino todo lo contrario, era la puerta hacia la vida eterna, ese encuentro con Dios, nuestro creador.
Este paso de la vida terrenal a la vida eterna, tuvo lugar la noche del 3 al 4 de octubre en la Porciúncula, en 1226. Esta fecha es conmemorada litúrgicamente por la familia franciscana.
En este tránsito, el Pobrecillo vivió sus últimos momentos fiel a su espíritu de entrega total y humildad, expresando su pobreza radical, tal como nos cuentan en sus biografías. Él acogió la muerte como una hermana más dentro de la creación, de todo lo dado por Dios.
“Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la Muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar”.(Cántico de las Criaturas)
La espiritualidad franciscana ve en estos momentos la coronación de una vida entregada totalmente al Evangelio, plenamente configurado con Cristo.
Su muerte no marcó un final sino un nacimiento a la vida. Este hecho natural fue un cántico de amor, confianza y esperanza pascual. Invitando a través de los tiempos hasta hoy a mirar la propia muerte con fe, siendo un paso necesario para encontrarse con Dios.
Oración al Tránsito de San Francisco de Asís: "Oh Dios, que llamaste a San Francisco de Asís a seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo, y a imitar su vida de pobreza, humildad y amor, te pedimos que nos concedas la gracia de vivir según el espíritu de tu siervo."
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Escrito por Mercedes Roldán.





