“Saber escuchar”. Desde un silencio profundo

 

Saber escuchar. Desde un silencio profundoEn los tiempos que vivimos predomina el rumor constante de la palabra, el ruido, el griterío, por lo que el silencio no encuentra su lugar a nuestro alrededor.

Y, por lo tanto, la escucha no tiene ninguna posibilidad de hacerse un hueco en nuestro interior ni entre las relaciones humanas que mantenemos cotidianamente.

En estas páginas se presenta la escucha como el mejor medio para adentrarnos en nosotros mismos, para encontrarnos en profundidad con el otro, para aprender a escuchar a Dios y dejarnos interpelar por su misterio.

No es lo mismo oír que escuchar.

Para oír no es necesario ningún esfuerzo.

Pero escuchar significa prestar atención, hacer un paréntesis en nuestra actividad, reflexionar y poner en práctica lo que hemos escuchado.

Para tener una auténtica experiencia de Dios es imprescindible hacer silencio y saber escuchar su brisa entre nosotros.

Escucha y silencio

Saber escuchar es la capacidad de salir de uno mismo para encontrarse con el otro, con el trascendente…

Es la donación generosa de tu tiempo, un tesoro intangible e irrecuperable una vez entregado.

La escucha más sublime es aquella que te pone en manos de Dios y te hace descubrir su voluntad en ti. Y para eso solo hace falta un silencio dinámico y fecundo.

Todos los escogidos y consagrados han sido personas de escucha. Para escuchar bien hay que ser un barbecho fecundo.

El silencio forma parte de los ingredientes más necesarios para la escucha;

Lo dice de manera muy hermosa la madre Teresa de Calcutta: “Escucha en silencio, porque si tu corazón está lleno de cosas no podrás oír su voz”.

Escucha y paciencia

Escuchar no es una simple palabra. Conlleva poner en acción todas nuestras capacidades, nuestros sentidos, nuestro corazón.

Es una acción que nos humaniza, nos hace conscientes de nuestra verdad y nos hace hermanos.

La escucha madura es paciente como el amor y no tiene prisa.

La paciencia todo lo alcanza, decía “la santa abulense”. La paciencia es una virtud muy valiosa, que hace que todo ocupe su lugar y vuelva a sus cauces.

El Autor

Alejandro Fernández Barrajón es religioso mercedario y ha sido Presidente de la CONFER.

Nació en 1960 en Fuente el Fresno (Ciudad Real) y es autor de varios libros publicados en Editorial Paulinas, el último de ellos “Dosis de ternura”.

Para conocer más libros del autor,  en nuestra Red de librerías Paulinas encontrarás una selección de todos ellos, y además también a través de: Librería Virtual Paulinas

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