La influencia de San Agustín en León XIV

portada Dios nos quiere

Cada vez se van publicando más libros sobre el nuevo Papa León XIV, que nos ayudan a conocer mejor su figura, su historia, y los temas clave que le mueven.

Uno de ellos es “Dios nos quiere”, de Jesús Colina, que además de acercarnos a su trayectoria, nos ayuda a entender cuál es la influencia que San Agustín en su pensamiento, y de qué manera su vocación agustina influye en su persona, y su papado. 

Cinco enseñanzas clave de San Agustín

Aquí os dejamos algunas de las enseñanzas clave de San Agustín, que más han calado en el nuevo Papa:

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1. La gracia y el amor: el fundamento de todo

Para León XIV, como para San Agustín, todo parte de la gracia.

“No somos buenos porque Dios nos ama, sino que, porque Dios nos ama, llegamos a ser buenos”. La bondad no es mérito propio, sino respuesta al amor primero de Dios. Solo cuando recibimos ese amor, podemos amar verdaderamente a los demás.

De ahí que el Papa subraye la célebre frase agustiniana: «Ama y haz lo que quieras», porque cuando el amor está enraizado, todo lo demás brota de él como fruto natural. Esta visión genera una actitud de confianza radical en Dios y una humildad profunda que se abre a su acción, algo que caracteriza al nuevo Papa.

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2. El cristianismo como encuentro, no ideología

San Agustín pasó años buscando a Dios fuera de sí, hasta descubrir que estaba más cerca que él mismo. Para León XIV, esa experiencia agustiniana es clave: el cristianismo no es un sistema de normas, ni una ideología, sino un encuentro vivo con Cristo. Es en el corazón donde acontece el gran giro de la vida cristiana.

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3. Evangelizar con la vida, no solo con palabras

Del encuentro con Cristo nace el testimonio. San Agustín lo entendió: no se trata primero de convencer con doctrina, sino de contagiar con vida. El Papa León XIV insiste en que la fe se comunica por atracción, por coherencia, por alegría. La evangelización auténtica es una irradiación del amor recibido.

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4. Unidad de la Iglesia

En un contexto de tensiones y riesgo de desunión en la Iglesia, el Papa sigue en sus acciones una de las grandes intuiciones de San Agustín: la Iglesia es un cuerpo vivo, no solo una estructura.

Al ser consagrado obispo, Prevost escogió como lema «In Illo uno u num», es decir, «En Él, que es uno, somos uno». Cristo no es una idea, sino una realidad orgánica que une a su Iglesia como Cabeza con su Cuerpo. La unidad no es uniformidad institucional, sino comunión en el amor de Cristo.

5. Pobreza como libertad y apertura a Dios

Como buen agustino, León XIV no entiende la pobreza sólo como carencia material, sino como una actitud interior de humildad, desapego y confianza total en Dios. Es la pobreza de espíritu que abre al otro y reconoce que todo viene de Dios.

El Papa afirma: “El mensaje del Evangelio se entiende mucho mejor desde la experiencia de los pobres, que no tienen nada, intentan vivir su fe, y lo encuentran todo en Jesucristo”. 

De ahí su insistencia en una “Iglesia pobre, que camine con los pobres y sirva a los pobres”.

Escrito por: Jorge Núñez.

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